27/07/2007

"Nos fue bien: ni torturas ni desaparición forzada"


Entrevista: Hermanos Tzompaxtle Tecpile • Acusados de guerrilleros y terroristas

Año y medio después de ser detenidos y acusados de pertenecer al EPR, la defensa de los hermanos y de su compañero Gustavo Robles ha derribado todos las pruebas contra éstos. Pero todavía están presos.

24-Julio-07

Hace más de año y medio fueron detenidos por casualidad, al descomponerse el carro en el que viajaban. Eran cinco, pero dos se fueron caminando “por agua” al poblado más cercano y no regresaron. En el maletero del auto fue hallada una libreta. Los tres que quedaron fueron acusados de pertenecer al Ejército Popular Revolucionario, de delincuencia organizada en su modalidad de terrorismo.
Ellos se declaran inocentes.

A mitad de su proceso penal, los hermanos Jorge Marcial y Gerardo Tzompaxtle Tecpile, y Gustavo Robles López dicen que son prácticamente los únicos acusados de guerrilleros que no han sido torturados o desaparecidos durante su detención. No sólo fue suerte, asegura Jorge Marcial, aunque ésta fue primordial. También se debe al avance, aunque pequeño, que han permitido ciertas instituciones democráticas en materia de derechos humanos. En entrevista, los tres jóvenes cuentan su historia.

Pura suerte

El penal de Amatlán recibe a las visitas con un reggeaton por medio de las bocinas de la entrada —alma veracruzana, al fin y al cabo. La mayoría de los visitantes son indígenas, pobres; llevan bolsas de mandado con comida para compartir con sus presos.
Adentro, en uno de los patios esperan los hermanos Tzompaxtle Tecpile, y su amigo Gustavo Robles López. Están la madre de Jorge y Gerardo, que no habla español, sólo náhuatl; los primos, los tíos. También se encuentra la esposa de Gustavo, menuda, de 27 años que parecen 20, y el hijo de ambos, de siete años, de nombre David.
Jorge Marcial es el que más habla. Su porte es firme, su hablar seguro, sereno. Él asegura que les fue bien, en comparación con otros que han sido acusados de guerrilleros. No hubo tortura ni desaparición forzada. Hubo suerte, y la presencia oportuna de gente en la Procuraduría de Veracruz, que advirtió dónde se hallaban. También jugó en su favor el avance de la democracia, aunque éste sea “a paso de tortuga”.
La afirmación no es vana al provenir del hermano de Andrés Tzompaxtle Tecpile, quien fue detenido y desaparecido por más de siete meses en 1997.
El hermano Andrés
Andrés, quien entonces fue reivindicado como miembro del Ejército Popular Revolucionario, fue torturado todo ese tiempo en el Campo Militar 1, según una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Se escapó, explica su hermano Jorge Marcial, “porque lo dieron por muerto”. Estaba tan delgado que cupo por una rejita. Y se escapó.
"¿Qué sentías al no saber dónde se hallaba tu hermano por más de siete meses?", se le pregunta.
La seguridad en su porte permanece, pero los ojos se le enrojecen. El timbre de la voz no se inmuta. Sólo los enormes ojos enrojecidos. Cuando desaparecieron a su hermano él tenía 24 o 25 años.
“Se siente mal, te sientes tan impotente que dices: ¿qué vas a hacer ante este poder?”, explica Jorge Marcial. Y salen las lágrimas. Ni se las limpia, no las quiere mostrar. Es más triste ver llorar a un hombre rudo que a una mujer.
Jorge explica: “Primero nos dijeron que lo tenía el Ejército”. Pero la respuesta de toda la familia fue desigual. “Y a la familia la paraliza el miedo. “Hay hermanos que (se preocupan), no vayan a ser afectados por nuestras broncas o por el hermano desaparecido”.
El miedo de la familia no fue en vano. Un primo fue a visitar a los Tzompaxtle Tecpile a la Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada y de inmediato fue investigado por la PGR.
Gerardo tenía 21 años cuando su hermano Andrés desapareció. Es mucho más callado que Jorge. Tiene los ojos más tristes. “Fue terrible porque sabes que a muchos los matan”.
Aquí en la cárcel, prosigue, ya no te queda de otra, más que aguantar. Pero a la larga es mejor. Cuando alguien está encarcelado, pues sabes que está ahí y no hay problema. “Pero la desaparición es más difícil. Destruye todo el tejido familiar.
Además, ni con la ley, ni con nada se puede exigir justicia. Jorge explica: "La desaparición es la manera más criminal y más brutal del gobierno de lavarse las manos; de decir: ‘yo no fui’”.–
Cuando los arrestaron, ¿sintieron miedo de ser desaparecidos o torturados?— se les pregunta.
Gustavo Robles habla. “Yo sí llegué a tener ese miedo, que nos desaparecieran o nos torturaran. Ya que las declaraciones te las quitan con tortura”.
Se acaba el tiempo de la visita. La lluvia se aproxima. La madre de Jorge Marcial y Gerardo es una viejecita de más de 70 años, pequeña, menudita. En la músical lengua náhuatl musita un agradecimiento por visitar a sus hijos. Se le salen las lágrimas.
Una defensa jurídica
El 13 de enero de 2006, los hermanos Gerardo y Jorge Marcial Tzompaxtle Tecpile y Gustavo Robles López fueron detenidos por la Policía Federal Preventiva en la carretera México-Córdoba, a la altura de la caseta El Fortín.
De acuerdo con el parte policial, los policías federales se detuvieron a “ayudar” a cinco personas cuyo coche se había descompuesto.
Dos de ellas se fueron “por agua”. Después, las tres restantes, Jorge Marcial y Gerardo Tzompaxtle Tecpile y Gustavo Robles López comenzaron a contradecirse, por lo que los policías federales decidieron catearlos y en la cajuela hallaron una mochila y “una libreta con alusiones a grupos subversivos”.
Desde el principio, diversas organizaciones sociales aseguraron que a Jorge Marcial y a Gerardo se les estaba procesando más por ser hermanos del “combatiente Rafael”, vinculado con el EPR, que por tener pruebas contundentes en su contra.
Ahora, se les quiere imputar el delito de cohecho. Magdalena López, que pertenece a la organización Década contra la Impunidad, y que ha dado seguimiento al caso de los hermanos Tzompaxtle Tecpile, explicó que el propio Ministerio Público ha expresado que se esperaban una defensa más pública que jurídica.
En otras palabras, la defensa que está realizando el abogado Alfredo Legaria ha ido derribando una por una las pruebas que había contra los procesados.
Actualmente, la vinculación con la libreta supuestamente de grupos guerilleros ha sido desechada. Se comprobó, por medio de peritajes, que ninguno de los procesados son autores del documento.
Otro delito que se les imputó fue por medio de un “testigo protegido” que supuestamente identificó a Gustavo Robles como autor de un robo hace ya varios años. En próximas fechas se dará un careo entre ambos, en otro proceso por robo.La moneda está en el aire. La defensa jurídica ha sido impecable y, de acuerdo con Alfredo Legaria, deberían salir libres si el juez se atiene a las pruebas.
Disparos
Acerca de su hermano Andrés
"La desaparición es la manera más criminal y más brutal del gobierno de lavarse las manos"
Acerca de la reclusión
"Aquí en la cárcel no te queda de otra más que aguantar"

Lydiette Carrión/Córdoba, Ver.